Dame 6 horas para talar un árbol y pasaría las primeras 4 horas afilando mi hacha.
Esta frase de Abraham Lincoln describe la esencia del séptimo y último hábito del célebre libro Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva: afilar la sierra.
Este hábito es la base de cómo preservar y realzar tu mayor bien: vos mismo. Habla acerca de cómo renovar las cuatro dimensiones de nuestra naturaleza: la física, la espiritual, la mental y la social/emocional.
La mejor inversión
El filósofo Herb Shepherd describe la vida sanamente equilibrada en torno a cuatro valores: la perspectiva (espiritual), la autonomía (mental), la conexión (social) y el tono (físico).
Para hacerlo, tenemos que ser proactivos.
A su vez, tomarse tiempo para afilar la sierra es una actividad que nosotros debemos priorizar.
Esa es la inversión más poderosa que está a nuestro alcance en la vida: la inversión en nosotros mismos.
La dimensión física
No necesito aclarar mucho.
Básicamente se trata de comer el tipo correcto de alimentos, descansar lo suficiente y hacer ejercicio con regularidad.
Para cada uno de esos temas hay una cantidad enorme de información. Lo importante es brindarles la importancia que merecen y mejorar poco a poco, con lo que esté a nuestro alcance.
La dimensión espiritual
La renovación de la dimensión espiritual proporciona liderazgo a nuestra propia vida.
La dimensión espiritual es nuestro núcleo, nuestro centro, el compromiso con nuestro sistema de valores.
Para esto es importante que reflexionemos con regularidad y establezcamos valores y principios.
Teilhard de Chardin dijo:
No somos seres humanos que tienen una experiencia espiritual. Somos seres espirituales que tienen una experiencia humana.
La dimensión mental
En cuanto nos libramos de la disciplina exterior de la escuela o la universidad, muchos dejamos que nuestras mentes se atrofien.
La educación (la educación continua, que sin cesar pule y amplía la mente) es una renovación mental vital.
No hay mejor modo de informar y ampliar regularmente la mente que acostumbrarse a leer buena literatura.
Cuando empecé a leer, elegía lo que tenía a mano en la biblioteca: El Aleph, Bestiario, Cien años de soledad, El Martín Fierro.
Después empecé a leer por gusto libros de no ficción. Libros como este que estoy comentando, que me ayudan a entenderme, a mejorar, a pensar distinto.
Y ahora creo que lo importante no es leer “lo que hay que leer”, sino lo que despierta verdadera curiosidad.
Tal vez en otro momento vuelva a libros clásicos, pero hoy prefiero leer lo que me mantiene enganchado y me invita a seguir.
Escribir es otro poderoso modo de afilar nuestra sierra mental. Llevar un diario con nuestros pensamientos, experiencias, comprensiones y aprendizajes promueve la claridad y la exactitud.
En mi opinión, escribir también es bueno para la dimensión espiritual.
Organizar y planificar son otras formas de renovación mental, además de ser efectivas.
Se afila la sierra en las tres primeras dimensiones (la física, la espiritual y la mental) con la práctica que Stephen Covey denomina victoria privada cotidiana.
La dimensión social / emocional
La dimensión social/emocional se enfoca los hábitos cuarto, quinto y sexto, centrados en los principios del liderazgo interpersonal, la comunicación empática y la cooperación creativa (Victoria pública: uno + uno es más que dos).
El equilibrio en la renovación
Aunque la renovación en cada una de las dimensiones es importante, sólo alcanza efectividad óptima cuando las abordamos conjuntamente, de un modo sensato y equilibrado. El descuido de cualquier área afecta negativamente a las restantes.
Este es uno de los mayores desafíos de la vida, la búsqueda de ese equilibrio.
La sinergia en la renovación
Lo que uno hace para afilar la sierra en cualquiera de las dimensiones tiene un efecto positivo en las otras, porque todas están altamente interrelacionadas.
Por ejemplo, hacer ejercicio físico con constancia no solo mejora tu salud, también eleva tu estado de ánimo, te da más claridad para pensar y fortalece tu disciplina.
La victoria privada cotidiana, un mínimo de una hora al día dedicada a la renovación de las dimensiones física, mental y emocional, es la clave para el desarrollo de los siete hábitos y está totalmente en nuestro círculo de influencia.
La espiral ascendente
La renovación es el principio que nos permite ascender en una espiral de crecimiento y cambio, de perfeccionamiento continuo.
Aunque acá creo conveniente aclarar que no debemos caer en la trampa de creer que somos seres incompletos, que el poder mejorar no nos prive de disfrutar el proceso, de apreciar y agradecer.
Otra vez de adentro hacia afuera
El logro de la unidad con nosotros mismos, con nuestros seres queridos, con nuestros amigos y compañeros de trabajo, es el fruto superior y más valioso de los siete hábitos.
La esperanza que nos deja el autor es clara:
Si empezamos con la victoria privada cotidiana y trabajamos de adentro hacia afuera, los resultados aparecerán con total seguridad.
Yo estoy convencido de ello. Y caminar en esa dirección, aún con tropiezos, ya hace una gran diferencia.