¿Te preguntaste alguna vez cuáles son los mayores arrepentimientos de las personas antes de morir?
Esto es lo que explora la autora Bronnie Ware en su libro The Top 5 Regrets of the Dying (algo así como “Los 5 mayores arrepentimientos de la gente que está por morir”).
Ojalá hubiera tenido el coraje de vivir una vida fiel a mí mismo, no la vida que otros esperaban de mí
Este es el remordimiento más común según la autora, que cuidaba a personas en sus últimos días.
“¿Por qué no hice simplemente lo que quería? ¿Por qué lo dejé dominarme? ¿Por qué no fui lo suficientemente fuerte?” eran preguntas que escuchaba con frecuencia.
Se nos advierte muchísimas veces que persigamos aquello que tanto queremos, que no tengamos miedo o, mejor dicho, que enfrentemos ese miedo aunque lo tengamos.
Saber que este es el mayor lamento de las personas en sus últimos días debería ser un llamado urgente a tomar acción.
Ojalá no hubiera trabajado tanto
Un consejo que escuchaba la autora con frecuencia era no trabajar demasiado, intentar encontrar un equilibrio y no hacer del trabajo el centro de nuestras vidas.
De lo que se arrepentía mucha gente era de pasar muchos años en un trabajo promedio.
Entiendo que el arrepentimiento no es sobre el esfuerzo, sino sobre seguir un camino por inercia que no te llena. Porque si hacés un trabajo que amás, quizás no lo sientas como un trabajo ni te arrepientas de hacerlo.
El punto no es trabajar menos, sino trabajar en lo que te importa y dejar espacio para lo que hace que la vida valga la pena.
Ojalá hubiera tenido el coraje de expresar mis sentimientos
Yo mismo me he arrepentido de esto con 25 años.
Es muy fácil dejarse arrastrar por la rutina y olvidar que las personas que amamos no estarán ahí para siempre.
Intentar expresarme mejor sinceramente mejoró no sólo mi bienestar sino también mis relaciones personales y laborales. Aún así, a veces no estoy conforme con cómo me expreso o mantuve relaciones, es por eso que sigo mejorándolo para no tener justamente este arrepentimiento más adelante.
Nunca podemos saber cuánto tiempo estaremos acá, ni cuánto tiempo estarán quienes amamos. Así que, en lugar de vivir con lamentos tarde, asegurate de que las personas que valorás sepan cómo te sentís ahora.
Ojalá hubiera mantenido el contacto con mis amigos
Otra recomendación que le compartían a Bronnie era no perder el contacto con los amigos que valoraba.
Y algo menos obvio es no tener miedo de ser vulnerable tampoco.
Es importante hacernos tiempo y con regularidad, encontrar ese equilibrio aquí también.
Ojalá me hubiera permitido ser más feliz
La gratitud por cada día en el camino es la clave para reconocer y disfrutar la felicidad ahora. No cuando lleguen los resultados ni cuando te jubiles ni cuando pase esto o aquello.
Cierre
No cargues con la culpa de haber dejado tu vida para después. La culpa puede ser una emoción tóxica y negativa. Pero también puede guiarnos ahora a cambiar algo.
Así que te dejo este recordatorio, y también me lo dejo a mí mismo:
Sé quien sos, encontrá equilibrio, hablá con honestidad, valorá a quienes amás y permitite ser feliz. Si lo hacés, no solamente te estarás honrando a vos mismo, sino también a todos aquellos que, en sus últimas semanas, lamentaron no haber tenido el valor de hacerlo en sus propias vidas.